. Domando a mi némesis
Odiaba lo mucho que lo necesitaba si quería llevar mi nombre a la cima.
El Dr. Nathan Reed era todo lo que me cabreaba y me encendía al mismo tiempo. Era brillante, arrogante y siempre iba un paso por delante de mí en la escala quirúrgica.
A los veintinueve años ya tenía una reputación que hacía que los adjuntos escucharan cuando hablaba. Yo tenía veintiocho, era igual de hábil, pero seguía atrapada luchando por las migajas mientras él acumulaba elogios como si fueran su