—Tu elección queda registrada. La venda permanecerá puesta hasta el final del juego. Ryan, sigues tú…
El pulso de Ryan se aceleró mientras se colocaba en posición, con la gruesa venda negra ya sobre sus ojos, bloqueando su vista.
La voz tranquila del supervisor lo dirigió con precisión: —Comienza con la ronda de Rostro para el Grupo Número Uno.
Ryan se inclinó. Unos labios suaves y cálidos se encontraron con los suyos. Los besó con hambre, metiendo la lengua hasta el fondo, saboreando esa s