Anoche por fin llegamos a Dubái y mi padre organizó todo para que nos quedáramos en un lujoso apartamento ejecutivo. Por supuesto, la habitación de Jax estaba justo al lado de la mía. Cuando llamé a mi papá para quejarme, me salió con el mismo cuento de siempre: “Es por tu seguridad, Lena”.
Seguridad. Sí, claro. Lo que siempre dice.
No podía dejar de pensar en él. La forma en que me había acorralado contra la pared en casa cuando intenté provocarlo de nuevo. El calor que emanaba de su cue