Deslicé mi mano por su pecho firme. —Te necesito, Jax. Tómame.
Jax se apartó de mí como si lo hubiera quemado. Pero no me pasó desapercibido cómo tragó saliva con dificultad y cómo se le tensó la mandíbula.
—Nuestra relación es estrictamente profesional —dijo, con voz baja y firme, pero su lenguaje corporal lo decía todo. Había un contraste evidente con su tono, de eso estaba segura—. No voy a tolerar este tipo de comportamiento. Entiendo que le parezca atractivo o lo que sea, pero no se