Jennifer Stone
Me obligo a levantarme temprano, a vestirme sexy, y cubro las ojeras con maquillaje, me duele mucho la cabeza así que me toca tomarme una pastilla acompañado de un vaso frio de jugo de naranja.
Cuando salgo de la habitación me encuentro con Samir perfectamente vestido con un traje blanco y peinado hacia atrás, se ve demasiado bello, como siempre, trato de parecer desinteresada, esto de rogar no es para mí.
—¿Estás bien?.— pregunta mirándome con preocupación.
—Perfectamente.