Capítulo 26. Bienvenida a nuestro hogar
Llegaron a Atenas al hangar privado, cuando bajaron de la avioneta los estaba esperando un automóvil con los vidrios tintados, además estaban dos camionetas escoltándolo, ella frunció el ceño sin comprender a qué se debía tanta seguridad, ni que se tratara de algún miembro de la realeza, se dijo, sin embargo, no quiso preguntarle nada hasta no subirse al auto.
Ares la tomó por la mano, caminó con ella hasta el vehículo, le abrió la puerta trasera y la ayudó a subir, luego subió él y le abroch