La interferencia no llegó como un choque violento ni como una ruptura evidente, fue algo más sutil, más inquietante, una anomalía que se deslizó dentro de la red como una imperfección imposible, un pulso irregular que no encajaba con el flujo que hasta ese momento había logrado estabilizar, y en el instante en que la sentí, algo dentro de mí reaccionó con una alerta distinta, más aguda, más urgente, como si esa presencia que ya habitaba en mí reconociera el peligro antes de que yo pudiera compr