Mundo ficciónIniciar sesiónDar tu corazón a alguien es metáfora. Excepto cuando es literal y puede matarte.
La luz fluorescente del consultorio médico convertía la piel del doctor Armando Solis en pergamino amarillento. Tenía cincuenta y tantos años, manos de cirujano que nunca temblaban, y la expresión de quien había pronunciado demasiadas sentencias de muerte para permitirse el lujo de la compasión fácil. Frente a él, la familia Villa







