Eileen Williams
— ¿Cielo estás allí? — Pregunté.
— ¡Oh¡ si nena, solo que pensaba lo difícil que fue para ti. Debí estar allí contigo nena. — Murmuró.
— ¿Cuándo vuelves cielo? Los niños te extrañan mucho. — Le dí a conocer.
— Lo sé, nena. Las pocas horas que pasamos juntos antes del viaje, no fueron suficientes para mí tampoco. — Mencionó.
— Para mí tampoco, cielo. Solo quiero que vuelvas. — Le pedí.
— ¡Ummm, nena! no sabes cuánto te extraño... — susurró.
Unos momentos después, llegaron A