Sam Helcon.
Siempre estudié en academias militares. Mi preparación siempre fue basada en la subordinación para el acatamiento, inteligencia y perseverancia militar. Aprendí a recibir órdenes mientras estuve en las categorías bajas y a dar órdenes en categorías superiores. Desde niño tenía una afición constante por la preparación en armamento que se erradicó mucho más cuando mi padre, a los nueve años me hizo saber lo orgulloso que se sentía de mí, y yo, le correspondí con el mismo orgullo que sentía hacia él, un distinguido y destacado Coronel del Ejército de Tierra de los Estados Unidos; para aquella época.
Con los años ese orgullo y preparación fue creciendo, siendo mi padre un General en Jefe, cuando le arrancaron la vida en una misión, ese fue el primer golpe que recibí en el pecho. Los dos siguientes sucedieron más tarde. El primero de los casos fue el que me trajo hasta el Buró y me hizo preparar en lo que hoy día soy.
Observo el automóvil de la agente Risco, el cual me est