Narrador Omnisciente
— ¡Oh! si nena, así, así, así nena. — Le gritaba Axel, mientras acompañaba su frenético e insaciable golpe de lujuria.
Axel, desesperado por tanto placer obtenido, no logró contener más su liberación. Eileen, ansiosa porque la hicieran olvidar, continuó moviéndose y exigiendo en un ataque de decepción.
— ¡No, no, no, continúa cielo! — le decía.
Ella, quería olvidar, olvidar todo y no lograba sacarse esa terrible imagen de su mente. Axel, dándose cuenta de su necesidad,