CAPITULO 12 MIEDO.
Eileen Williams.
Llevé mis manos hasta la botonadura de su camisa y comencé a desajustar cada botón, hasta conseguir abrirla completamente.
Lo ayudé a despojarse de su ropa y le retiré el vendaje.
— ¡Oh, por Dios! — exclamé cuando le vi la herida.
— No es nada, nena. Solo es un rasguño — intervino tratando de minimizar el peligro al que se había enfrentado.
— Entra a la bañera para poder lavarte la herida — le pedí, ya que noté que la herida era profunda y no un rasguño como él aseguraba.
— E