—Viajaré en unos días a Italia… tal vez quieras acompañar a Anastasia aquí en Los Ángeles… —Alexey le ofreció a Sibel, mientras Ana apenas la miró.
—¿Estás de acuerdo con esto, Ana? —la asistente levantó la mirada de inmediato.
—Por supuesto… yo… de hecho no quiero quedarme sola… me gustaría tener compañía… ya sabes… no conozco este país… y…
—¿Puedes creer que hable cinco idiomas y no haya salido de Moscú? —Alexey intervino, mientras Sibel sonrió.
—Es un cerebrito… pero una niña en todo el sent