El CEO Ferreira, había estado preocupado, bien lo habían podido secuestrar, o herir, y su madre lo culparía a él por no estar al pendiente de sus hijo mayor
— Papá, ¿qué haces despierto tan temprano? que susto me diste — Drago, se llevó la mano al pecho
— No evadas mi pregunta jovencito, me tenías preocupado, ¿sabes lo que sufriría tu madre si algo te pasa? — El CEO amaba a su esposa tanto, que no quería que ninguna pena la afligiera
— Lo siento por no avisar que pasaría la noche afuera,