Los ojos marrones de Violeta estaban fijos en el duro rostro del CEO, él le estaba contando una parte muy privada de su niñez, siempre permanecía frío e inexpresivo, muchas veces se preguntaba la razón por la cuál él era de esa forma, hoy estaba teniendo sus respuestas
— Danilo, yo... no tenía idea de que hubieses vivido tal cosa, yo creí que...
— ¿Qué? ¿qué no quiero que salgas de mi control, que no quiero que te pierdas de mi vista y que me que no quiero que seas una mujer de negocios exitosa