La voz del CEO retumbó en el cuarto, el perpetuador salió corriendo a su cama cerca del jardín, ya había destrozado cuánto quiso, ahora no le quedaba más que huir
Los niños se levantaron confundidos, vieron el desastre a su alrededor con todos sus calcetines tirados por el piso
— Ese Ricardo, te dije Andrés, ese cachorro no es tan inocente como parece, mira como ha dejado nuestras cosas, iré a la tienda de mascotas y compraré un gato, quédate tu con ese salchicha desobediente
— tío, Ricardo te