Violeta salió de la oficina de su atractivo jefe para dirigirse al elevador, su destino era el piso seis, pediría que le firmara los recibos a la jefa de contaduría de la manera más amable y regresaría a su puesto de trabajo
Lourdes Quintanilla la vió llegar y la punzada de los celos la invadió, Violeta era realmente muy hermosa, tenía porte y clase, no era como las otras asistentes que Ramsés había tenido antes, voluptuosas y sensuales, unas zorras que solo querían meterse a la cama de su jefe