Las noches con Samuel continuaron, aunque no quisiera admitirlo follar con él se sentía muy bien, pero después del placer llegaba el arrepentimiento y con el un poco de depresión.
— Señora, el Duque la está llamando — me dijo Adelaida entrando a la habitación que ahora compartía con él.
Yo me levanté de la cama y fui con Adelaida escaleras abajo, él estaba en el pie de las escaleras mirándome con una sonrisa.
— He traído algo para ti mi hermosa paloma — Me dijo y me llevo hasta donde estaban un