Luisana se había ido a casa de su madre, ella solo me miraba con desprecio y no podía quejarme por eso, hasta yo sentía repulcion de mi mismo por haber hecho algo tan ruin y bajo como lo que hice con Natasha, pero es que para mi era muy difícil decirle que no y como un tonto enamorado cai en su provocación.
— mi lord ya hemos llegado — anuncio el cochero.
Yo abri la puerta del carruaje y me baje, iba a hablar seriamente con Natasha, algo como lo de anoche no se podía volver a repetir, ella no