Capítulo 42

Gabriella estiró su cuerpo y cambió de posición. ¿Desde cuándo su cama se había vuelto tan suave y cómoda? No deseaba pararse ni ir a ningún lado y, mecánicamente, se metió bajo la cobija para seguir durmiendo por un rato más. Un rayo de luz sobre sus ojos hace que se despierte; su cabeza retumba un poco.

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