Muy temprano en el café, Gabriella, Vito y un nuevo integrante del equipo terminaron de alistar todo en la camioneta para salir rumbo a Siena. Aunque hubo un ligero cambio de planes, al final no afectó su itinerario. Además, contaban con un buen equipo y Salvatore, el otro ayudante, era oriundo de esa región, así que llegarían a su destino sin perder tiempo.
Las miradas de las personas en la recepción del edificio de Bioingeniería Falco se posaron en el hombre que cruzaba la puerta, vestido de