En el café, Gabriella tenía un día de locos. Su negocio recibía cada día más clientela, y las solicitudes para eventos privados marchaban muy bien. Su nombre poco a poco se había ido colando entre la sociedad de Florencia. Sus clientes adinerados no escatimaban en gastos a la hora de contratar sus servicios como chef privado. Nunca pensó que el evento en la casa de los Falco fuera tan beneficioso. Sobre todo, no tuvo que invertir un peso en publicidad. Todo había sido por recomendación. Los cli