En ese momento, Alan se rio, burlándose.
Yo me puse aun más incómoda. No pude evitar empujar al hombre que tenía detrás, y Mateo solo entonces se levantó lentamente.
Él miró a Alan, irritado:
—¿De qué te ríes?
—¿Ah? —Alan cambió de expresión de inmediato.
—Yo no me rio de ti, me rio de él, mira.
Señaló con toda seriedad a Carlos, que estaba enfrente.
En ese instante, Carlos tenía la cara tensa y la mirada fija en Camila, que estaba en el escenario.
Su mano se cerraba y se abría una y otra vez, c