Mateo se puso serio:
—Entonces, ¿cuál es tu plan oculto?
—Ya lo dije, acostarme contigo —respondí.
Mateo se rio, con la mandíbula tensa, obvio no me creía.
Bah, aunque me desgastara explicando, nunca me creería, así que ya no tenía sentido insistir.
Otro plan fallido para acostarme con él… y una vergüenza monumental.
Me sentía furiosa conmigo misma.
Lo empujé por el pecho:
—Quítate, quiero irme.
Pero un poco después de levantarme, me volvió a poner contra la cama.
—No te vas sin darme una explic