—Mejor no lo llames —dijo mamá, con la mirada esquiva.
Viéndole esa cara de tristeza contenida, sentí que el corazón me empezaba a doler.
Lo sabía. Sabía que lo de papá no podía ser tan fácil.
Carlos decía que las inversiones de papá iban viento en popa y que nuestra vida mejoraría.
Pero ahora me doy cuenta de que seguramente mamá le mintió para no preocuparlo.
Mamá siempre ha sido débil, pero se guarda todos sus sufrimientos para sí misma.
Si hoy no hubiera venido, habría llorado sola hasta que