—Ay, ya ni digo nada. Ustedes las mujeres, siempre complicándolo todo.
Carlos me lanzó una mirada traviesa y volvió a la cocina para traerme la sopa que había preparado.
Cuando la estaba cocinando, como los fideos no tenían mucho color, pensé que seguro sabría horrible.
Pero para mi sorpresa, era como si hubiera hecho magia: de verdad me trajo una sopa de fideo con buen color y un aroma delicioso.
Encima de los fideos había unos trocitos finos de carne de res, y encima unas ramitas de cilantro y