Estaba mirando a mi alrededor cuando, de repente, reconocí a un hombre frente a mí.
Era Mateo.
Abrí la boca para llamarlo, pero, de pronto, su exnovia apareció corriendo y lo agarró del brazo con cariño.
—Mateo, ¿por qué subiste? ¿No te dije que tomaras los resultados y te quedaras abajo esperándome? —dijo ella.
Mateo le acarició el pelo con mucho amor.
—Estaba preocupado por ti, no quería dejarte sola.
Escucharlo decir eso me hizo mirar mi suero y la aguja en mi brazo. Mis ojos se llenaron de l