Estos días lo hemos hecho tan seguido que me preocupa el bebé que llevo dentro.
—¿No quieres? —Mateo me miró fijo.
Me mordí el labio, sin poder decir nada.
Si decía que sí, seguro se enojaría.
Si decía que no, sería traicionar lo que siento adentro.
Así que mejor me quedé callada.
Además, cuando este hombre se pone así, no importa cuánto resistas, no sirve de nada.
Como esperaba, se acercó a mi oído y dijo:
—Si no quieres, no importa. ¿Quién te mandó a no quedar embarazada?
Después de eso, me be