Waylon soltó una risa fría y se marchó.
Me acerqué a Mateo y lo miré con una sonrisa.
—Entonces… ¿lo que dijo Waylon es verdad? ¿Que querías escuchar varias veces mi confesión, por eso…?
—Aurora, tranquila… —Mateo me interrumpió rápidamente, sonriendo mientras me acariciaba la cabeza—. Ve a traer los últimos dos platos.
Al ver esa sonrisa suya, llena de impotencia y ternura, decidí no insistir.
Me puse de puntillas y le di un beso rápido en los labios, riendo por lo bajo.
—Tonto, si te gusta es