Se acabó, se acabó…
En ese momento, todo había terminado.
La señora García estaba justo junto a mí; de su cuerpo salía un aroma tan extraño, tenue pero inconfundible.
Según lo que el señor Felipe había dicho, como el señor Pedro ya se había tomado esa copa de vino "problemática", cuando él sintiera el aroma peculiar de la señora García, entonces…
Cuando imaginé la escena, sentí un escalofrío que me recorrió el cuerpo. Mientras yo estaba tan asustada que casi no podía respirar, el señor Pedro me