Capítulo 1953
No le hice caso y solo seguí besando a Mateo.

Hacía tiempo que quería besarlo de verdad.

Aprovechando esta oportunidad, lo besé abiertamente para que entendiera que al que de verdad había amado era solo a él.

Pude sentir claramente cómo el cuerpo de Mateo se tensó.

Al instante, me siguió el juego y me apartó, me agarró la barbilla y se rio:

—Maldita zorra, qué calentona eres… me encendiste todo de una vez. Esta noche verás cómo te doy lo que te gusta, je.

La verdad, desde que confirmé que era Ma
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