Yo sabía que él estaba aburrido y solo quería pasar el rato, pero en este momento, de verdad, no tenía ni una gota de energía para seguirle la corriente. Él seguía hablando solo fuera de la jaula; durante un buen rato a veces me pedía que le rogara y otras veces quería que negociara con él.
Cuando lo miré en ese estado de aburrimiento total, de repente hasta me pareció un poco digno de lástima. Después de un rato largo, él mismo pareció darse cuenta de que aquello era bastante aburrido, así que