Yo sabía que él estaba aburrido y solo quería pasar el rato, pero en este momento, de verdad, no tenía ni una gota de energía para seguirle la corriente. Él seguía hablando solo fuera de la jaula; durante un buen rato a veces me pedía que le rogara y otras veces quería que negociara con él.
Cuando lo miré en ese estado de aburrimiento total, de repente hasta me pareció un poco digno de lástima. Después de un rato largo, él mismo pareció darse cuenta de que aquello era bastante aburrido, así que me dijo:
—Bueno, te lo voy a decir. En realidad, eres buena persona —le dije, con una sonrisa sutil.
Waylon se rio con desprecio, como si creyera que solo estaba diciendo eso para halagarlo. Luego se acercó un poco más a mí y me dijo en voz baja:
—Tu esposo, eh… ahora no está nada mal, ¿sabes? Ya se arrimó al señor Pedro.
Me quedé pasmada. Así que Waylon sabía que Mateo había ido a buscar al señor Pedro. Por lo visto, la relación entre ellos en este momento debía de ser bastante buena; de lo con