No pude evitar sospechar.
Ese auto de lujo me resultaba bastante conocido, creía que Mateo tenía uno igual.
Al ver que lo miraba, Ryan me dijo:
—Es mejor que no te quedes mirando, esos carros son carísimos, ni ahorrando toda la vida nos alcanzaría. Nosotros, el pueblo, tenemos que conformarnos con lo que nos toque.
—Vale. —asentí y sonreí.
Ryan agregó:
—Hoy en día hay muchas mujeres que solo buscan plata, pero al final todas terminan mal.
Me reí algo incómoda. ¿Por qué me decía eso de repente?
¿