Después de que decidí enfrentar la vida otra vez, mi estado de ánimo también mejoró un poco. Cuando sonó el teléfono por segunda vez, contesté.
—Aurora, por fin te dignas a contestar —dijo Carlos al teléfono, después de un largo suspiro de alivio.
Sonreí un poco.
—¿Pasa algo?
—Nada en especial. Es solo que hace mucho que no te veo y he estado preocupado por ti. ¿Estás bien?
—Estoy bien.
Seguí sonriendo, aunque trataba de no pensar en nada de lo que había pasado en este tiempo. Carlos se quedó c