Todos ignoraban que Bruno ya no tenía lengua desde hacía tiempo. Javier se quedó intrigado cuando lo miró; al imaginar cierta posibilidad, miró a otro lado, hacia Camila, incapaz de creer que ella hubiera sido capaz de semejante crueldad.
Camila, en cambio, me miró, con una sonrisa orgullosa:
—Aurora, para todo se necesitan pruebas. Bruno no ha dicho que yo intenté matarlo, ¿por qué te desesperas?
La observé, sin decir nada para que ella disfrutara un poco. De verdad creía que, porque Bruno no t