—Solo estoy celoso, celoso de que estés con Mateo. Aurora, no te pongas triste, ¿sí? No es bueno para tu salud, después de todo, ahora que tú todavía...
Javier se detuvo a medio camino, mientras sus ojos se llenaban de más y más sentimiento.
Pensé que todavía sentía culpa, así que le dije:
—No pasa nada, no te culpo. En realidad yo también cometí un error, fui a comprar la cruz para ti sin antes llamarte. La verdad es que solo quería sorprenderte, pero no pensé que fuera a causar un malentendido