Apreté su mano con urgencia y negué con la cabeza.
—No… no pasará… Antes estaba equivocada. Siempre creí que te importaría el niño que llevo dentro. Y por eso vivía con miedo… temiendo que me rechazaras por su culpa…
—¿Cómo podría?
El hombre me miró fijamente. Su voz era firme.
—Solo te amaré a ti. Nunca te rechazaré. Después de tantos años, ¿aún no lo entiendes?
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
—Por eso digo que estaba equivocada. Creí en las palabras de Javier… Siempre tuve miedo de que te im