—Mateo… —Lo llamé en voz baja. No entendía qué preocupación ocultaba en su interior. No parecía tener que ver con la finca. Siempre había sido más seguro que yo, más racional, más tranquilo frente a todo. Entonces… ¿había recordado algo del pasado? Justo cuando iba a preguntarle, él levantó la mirada. Seguía pálido, pero mantenía esa sonrisa.
—De pronto me di cuenta de… que de verdad… te importo.
No sabía por qué, pero al escuchar eso… mi corazón se contrajo con fuerza. Una mezcla de dolor, tern