Mundo de ficçãoIniciar sessãoDemián me siguió mirando sin decir una palabra, no podía descifrar su rostro, parecía en blanco, le supliqué, le rogué, hasta que lo vi levantarse de la cama y dirigirse a la puerta, mientras se colocaba una camisa que tomó de una silla.
-¡Vete! -Es lo único que salió de su boca y me rompió el corazón en pedacitos.
- ¡Demián, por favor tienes que comprenderme! - supliqué, mis piernas no aceptaban la orden de pararse, no quería irme así - estaba asustada...
-... ¡Vete, Renne!







