Amber.
Los días pasan, Alfred y yo seguimos practicando pero me sigo sintiendo tensa con su toque, esta noche terminamos de prácticar y escucho la voz de Ángel venir del pasillo.
-No debes de tocarla Alfred se pone nerviosa además lo asen mal.
-Es muy fácil criticar y hablar pero por lo menos lo intentamos.
Se detiene enfrente de nosotros y aparta a Alfred de mi lado.
-Te demostraré como se ase para que lo hagas mañana en la noche Alfred.
Me mira y me extiende la mano para que la tomé lo pienso