Narra Beatriz.
Sentí nuevamente unos labios sobre los míos, y la voz de mi pequeña que me daba ánimos.
― Despierta, Beatriz durmiente.
Después de regresar de la inconsciencia, mis pies, mis manos, mi cabeza… sentía todo, incluso un fuerte dolor en las costillas. Quería llevarme mis manos ahí donde sentía las puntadas. Luego de un tiempo intentándolo, por primera vez en días, mis brazos respondieron y pude moverlos un poco.
Abrí los ojos pero estaba todo muy oscuro, giré mi cabeza y me encontré