Alía y Olga se habían vuelto muy inseparables en esos días, mientras Alía terminaba las grabaciones la hermosa señora la esperaba ya sea para comer algún postre rico o charlar, Olga se le había hecho una señora muy consentida y carismática a Alía quien estaba encantada.
Como Alía era muy mala para ocultar las cosas, tuvo que decir su secreto a alguien antes de que le dijera sin querer a su esposo, aunque ella ya había notado que su esposo preguntaba más de lo debido esos días.
—Hija mía, mi her