Capítulo 34. Este es tu lugar

Erik Subió de rodillas a la cama, depositó con mucho cuidado a Hedda antes de responderle:

—Solo deseo estar con mi esposa. —Hedda abrió la boca para decir lo que pensaba al respecto, pero Erik unió sus labios ahogando sus palabras.

Inevitablemente un gemido se les escapó. Hedda trató de resistirse, pero se le estaba haciendo muy difícil. No podía negar que lo deseaba también, y quería entregarse por completo a él. Pero eso no le daba ninguna certeza de que todo sería diferente de ahora en ad
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