Milán llora cuando Eva le dice que ya ha comido demasiadas gomitas por hoy. Se encuentra en la cocina haciendo el almuerzo, ya que Thalia se ha resfriado y le han dado la semana libre, por lo que su esposo se ha quedado también a cuidarla.
—¡Quiero a mami Irina! —refuta él cruzando sus brazos.
Evangeline lo mira y se siente aterrada de solo pensar en la probabilidad de que cuando quiera huir, el pequeño escoja estar con ellos.
No sabe qué decirle a su hijo ahora porque sus sentimientos se encue