—Mi vida, no sabes lo feliz que me haces, en el fondo ambas queríamos que algún día, nuestros hijos fueran pareja—sí, mamá y la de Dom, son amigas de infancia —esto es un sueño hecho realidad.
Suspira y pone ojos soñadores, tomando mis manos entre las suyas, ruedo los míos internamente y niego con la cabeza.
Esta señora bella es un caso, veo que Dom y su madre se acercan y por fin podemos salir de la casa de mis padres.
Vamos en su auto y la verdad el silencio en el que vamos, se torna un tan