7. Festín de sorpresas
El coche de los padres de Jaxon, un flamante todoterreno negro, aparcó frente a la entrada del viñedo a media tarde. Carmen se removió en el asiento, emocionada.
―¡Ay, cariño, estoy tan contenta! ¡Por fin Jaxon nos ha dado una muy buena noticia! ―exclamó ajustándose el collar de perlas.
―Sí, lo sé. Casi no pude dormir en la noche por la emoción ―comentó Manuel.
Carmen sacó una cesta de mimbre llena de productos gourmet de su rancho: mermeladas caseras, quesos curados y, por supuesto, una botell