Brianna
Al día siguiente, tenía la misma rutina. Aunque la diferencia, era qué tenía eo encuentro con el dueño de la casa. Lo esperaba, con ansias.
Me había cancelado la cita del día anterior por trabajo.
Escuché unos leves golpeteos en la puerta.
Me levanté dispuesta a abrir.
—Hola buen día, es un gusto conoc...
Pero me quedé callada, suspiré. Del otro lado, estaba Leandro.
—Al parecer no te agrada tanto conocerme —dijo divertido.
—Si, estaba buscando al dueño.
—Lo tienes en frente.
—¿Qué? ¡Tú