Capítulo 55. Lo siento tanto
POV NARRADOR
La madrugada en el hospital central de los Spencer no trajo descanso, sino una vigilia cargada de presagios. El silencio de la unidad de cuidados intensivos neonatales era interrumpido únicamente por el murmullo rítmico de los respiradores y el parpadeo de las pantallas que custodiaban vidas minúsculas.
Lira se había quedado dormida por puro agotamiento físico en un sillón junto a la incubadora de Lucas, quien afortunadamente dormía estable. Thomas, agotado también por el viaje y el estrés, se había retirado a una sala de descanso cercana tras asegurarse de que Lira estuviera cómoda.
Knox, sin embargo, no se había movido.
Permanecía de pie frente al cristal que lo separaba de la pequeña Analia, observando el pecho diminuto de la niña subir y bajar con un esfuerzo que le desgarraba el alma. Ver a su hija tan frágil, conectada a una maraña de cables, lo hacía sentirse más impotente que cuando Lira desapareció. Todo su dinero no podía comprarle oxígeno a esos pulmones;