Mundo ficciónIniciar sesiónPOV Lira
La mañana llegó y con ella un nuevo enfrentamiento. La amenaza de la noche anterior me había tomado por sorpresa, dejándome sin la reacción digna que merecía. Solo había asentido como una sumisa, cediéndole el control. Me rehusaba a permitirle creer que podía tratarme de ese modo. Este acuerdo era de ambos, y yo exigía el mismo respeto que él esperaba de mí. Después de colocarme el vestido de diseñador que Sandy había dejado, me dirigí al comedor. Esta casa era tan enorme que sentía que jamás iba a acostumbrarme a tanto lujo. Sin duda, esto estaba lejos de la vida que alguna vez pensé vivir. Aun con Simon, nunca aspiré a tanta opulencia. Knox ya estaba en la cabecera del comedor, su vista fija en un periódico de finanzas. Tomé asiento en el lado opuesto y esperé paciente a que el chef sirviera el desayuno y se retirara para darnos privacidad. —Buenos días, Knox —saludé. —Buen día, Lira. ¿Tuviste buena noche? —Su pregunta era mera cortesía, pues ni siquiera se molestó en mirarme. —Pudo haber estado mejor —respondí. Knox bajó el periódico. —¿Algo que no sea de tu agrado? Si es así, solo debes decírselo al mayordomo; lo resolverá al instante. —Lo agradezco. Pero esto es algo que no puede resolver el mayordomo. Despegó su mirada del periódico y me observó con intensidad. —¿El malestar es conmigo? —Tomé un sorbo de té y, con un leve movimiento de cabeza, asentí—. Dime entonces. —Tenemos un acuerdo, Knox. Tú ganas algo y yo también; es un negocio rentable. Por lo tanto, te pido que no vuelvas a amenazarme con la seguridad de mi bebé —Sostuve su mirada mientras ladeaba un poco la cabeza, mis ojos en los suyos—. No lo permitiré. Espero que puedas entender, o temo que este acuerdo fracasará. Me observó con intensa fijeza y, después de segundos de evaluar mi rostro, sonrió, pero aquella sonrisa estaba lejos de ser alegre; más bien demostraba sorpresa y un respeto forzado. —Hasta un animal herido saca sus garras cuando la situación lo amerita —Dijo, apoyándose en la mesa en un intento de acortar la distancia—. Bien, Lira, no amenazaré de nuevo a tu bebé. Pero tú vas a alejarte de manera definitiva de Simon, o en serio tendremos problemas. —No me acerqué a Simon y tampoco tengo intención de hacerlo —respondí con firmeza—. Esta es tu casa. Si él entró aquí, es porque lo dejaron entrar. Antes de explotar contra mí, soluciona el problema con tu personal. El comedor se llenó de una risa ronca, llena de sorpresa. Su expresión de seriedad se desvaneció por segundos, y la imagen que vi me hizo estremecer. Un calor extraño me invadió. No podía negar lo apuesto que es Knox, pero su expresión enojada y distante siempre opacaba aquello. Pero con esta acción, sus rasgos hermosos me cautivaron por completo. —Señora Spencer —anunció al dejar de reír—. Por favor, ponga orden en casa. Yo estoy muy ocupado para dar esas directrices. Además, es su función; ser la señora de la casa y controlar al personal es lo menos que puede hacer. —¿Te burlas de mí? —Knox se encogió de hombros mientras volvía a tomar su periódico—. Perfecto. Pero hago constar que intenté llevar las cosas de buena manera. Me puse de pie y me encaminé hacia la salida del comedor, irritada, tal vez por la plática o por lo que esa sonrisa había ocasionado en mí. —¡Lira! —Me detuve al escuchar mi nombre bajo el marco de la puerta—. No has desayunado, y ese bebé que defiendes no va a crecer si tú no te cuidas. Llevé por inercia mis manos a mi vientre aún plano. Knox tenía razón; debía hacer lo necesario por el bien de mi pequeño. —Siéntate, Lira. También tenemos que hablar sobre esta noche. La cena en casa de la familia Lenux será un punto de reunión intenso. Annabell y Simon estarán allí. Volví a tomar asiento y, mientras devoraba mi desayuno, lo escuché de manera atenta. Esta noche empezaba nuestra venganza, y yo debía estar a la altura, ser la señora Spencer en todo el sentido de la palabra. —¿Cuándo me dirás qué es lo que intentas recuperar? —Pregunté de manera directa. —No es algo que tengas que saber —respondió con sequedad. —Soy parte de esto y prefiero saber todo para poder hacer mi trabajo de la mejor manera. Si ese secreto involucra a mi hijo, exijo saberlo. —No es tu asunto, Lira. Concéntrate en escoger un lindo vestido y las joyas que usarás. No necesito nada más. —Eso ya lo hizo Sandy, seguramente. Me aburro aquí —me quejé. —Búscate un hobby. Cualquier cosa. Si es público, mejor. "La mujer de Knox Spencer se da una vida de reina" apuesto a que vendería en las páginas de chismes. —Ese es justo el problema; no quiero una vida pública. Adoro lo sencillo. —Con Simon tenías todo menos sencillez y estabas dispuesta a casarte con él. No te quejes ahora. —Pues mira cómo terminó... No quería más de eso. —Pero estás aquí. Entonces, Lira, ya no tienes opción a quejarte. Solo aceptar esta vida, porque no tendrás otra, no por ahora. —Señor Spencer —El mayordomo llamó con cautela—. La señorita Steel pide verlo. La expresión de Knox se tensó. Terminó su vaso de jugo y, sin decir nada, se puso de pie y salió del lugar. Me quedé allí, observando su figura desaparecer por el umbral de la puerta. Un poco intrigada por la tensión en él al escuchar aquel "Señorita Steel". Sin duda debía ser alguien importante o, peor, un problema. Terminé mi desayuno y decidí volver a mi habitación; aún no me acostumbraba a este lugar. Al llegar a las escaleras, algunos sollozos llamaron mi atención. Mi mente me indicó seguir mi camino, pero mi cuerpo fue más rápido y siguió la dirección por donde se escuchaba aquello. El llanto de mujer provenía de su despacho. La puerta estaba entreabierta y dentro pude verlo a él, abrazando a la mujer que lloraba aferrada a su pecho. —Tienes que entender, Maura, esto es algo que debo hacer —le dijo Knox en voz baja. Su voz salió cálida y llena de cariño. Parecía quererla. —No puedo aceptar que vivas con otra mujer. Te amo, Knox —Mi respiración se cortó al escuchar aquello—. No voy a poder, quiero estar contigo, te necesito. Y lo siguiente fue un beso. Ella se puso de puntillas y tomó los labios de Knox, mientras yo seguía estática, sin capacidad de reacción.






