Capítulo 26. La. agonía de Simon
Narrador Omnisciente
El sonido era de seda y aplausos, el brillo, de oro pulido y promesas radiantes. En la pantalla de plasma de ochenta pulgadas en su lujoso ático, Simon y Annabell veían el reportaje de las noticias que se reproducía en bucle: Knox Spencer y Lira, radiantes, anunciando la llegada de su primer hijo.
La imagen congelada en la pantalla era la de Knox, con una sonrisa de satisfacción que bordeaba la arrogancia, y su mano posada en el vientre de Lira. Lira, vestida de seda, devolvía una mirada de dicha contenida que engañaría a los dioses. El titular que parpadeaba bajo sus rostros era: Spencer: El heredero perfecto, la felicidad total.
Simon se hundió en el sofá de cuero, con un vaso de cristal tallado lleno de whisky caro temblando en su mano. Su frustración no era solo profesional; era una herida abierta en su hombría. Él había planeado tener a Lira para sí, usarla para poder destruir a Knox, y ahora, Knox no solo se la había arrebatado, sino que había hecho alg